Déjame decirte

Déjame decirte,
que eres el huracán
que se llevó por delante todos mis miedos.

Déjame decirte,
que eres tormenta en mis noches de calma,
y la tempestad que arrasa con mis heridas de guerra.

Déjame decirte,
que eres esa tirita que cura mis cicatrices,
quien lo arregla todo
con tan sólo mirarme.

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Se ruega no tocar

Se ruega no tocar.
Alma en desuso,
delicada hasta el extremo,
tímida por razones obvias.

A la espera de unas manos que encajen a la perfección,
que sean capaces de pulsar las teclas adecuadas
y conseguir así hacer sonar de nuevo,
esa casi olvidada melodía del corazón.

 


 

Tuit finalista del primer concurso de micropoesía de Mueve tu Lengua (Frida Ediciones) y Casa del Libro. #Tupoesíaenuntuit

Sin miedos

Sin miedos,
echar raíces hacía su cuerpo,
mientras el sol me observa de frente.

Sin miedos,
para que junte mis piezas de nuevo,
y les dé forma otra vez.

Sin miedos,
quiero quedarme a vivir en su alma,
saboreando atardeceres
bajo nuestra propia sombra.

Despierta

Cuando el insomnio se apodera de sus versos, desenfoca los pedazos de besos pasados, encarcelándolos.

Ajusta su objetivo, traspasa los muros. Va a por todas quedándose a vivir tras ellos. Demasiado tiempo intentado no dejarse llevar.

Despierta, observa que no hay límites en su guión. Libra batallas, aprecia el paisaje, dibuja cielos en los que poder volar.

Olvida la corriente, se sumerge en mil mares, alimentándose de la magia.

Y te dice: átate a la vida, hazte pieza a pieza.
Encaja en tu propia horma, forja tu futuro.
Eres tú,
todo se resume en ti.

Vamos a resolvernos

Se pregunta
cuántos ecos caben en tus labios,
qué desestabiliza tu risa,
cuántos nudos podrás deshacer.

Se arma de valor,
deja atrás las dudas,
sobrepasa todos sus límites de velocidad
y en busca de respuestas
va directa a ti.

Tus palabras
traspasan las fronteras de su razón.
“Ven, vamos a resolvernos”,
era lo último que esperaba de tu boca escuchar.

Ella

Baila sin tacones, a veces hasta sin música, sólo necesita esa sensación que tus dedos dejan en su piel. Ella es bonita, cuerda de remate, pero locura cuando de madrugada se dedica a escribirte. Es la encargada de calmar tu sed, cubriendo con caricias los silencios. Dirige la orquesta de tus sensaciones, es la música que escuchan tus besos. Reconocerías su piel incluso bajo capas de miedos congelados con el paso de los años. Es cada uno de los carteles que guía tus salidas de emergencia. Querrás coserle la herida, besarle la boca, liberar sus mariposas.

Encajas en mis besos

Eres la pieza que le faltaba a mi boca,
encajas en mis besos,
llegas como un tornado,
arrasando con complejos
haciendo añicos los rotos,
jugando a ser el puzle
que sobre la mesa pone cada carta.

Y es que aun con la vida del revés, subo escalones de puntillas, y juego a mantener el equilibrio sobre los lunares de tu espalda.

Surfeando (te)

Eres la bala perdida que intento esquivar,
esa que atravesará mi piel, dejando una herida abierta, para que otro cierre la cicatriz que dejarás al salir.

 
Con el viento desde tierra,
pareces una gran ola,
pero te crees tabla de salvación,
no dejas otra opción que tratar de surfear tus mares.

 
Calarás en mí, pero tan rápido que de la misma forma te convertirás en olvido,
y al olvidar,
dejaré de flotar hacia ti,
imposible remontar.

Descolgaron estrellas

Sólo le queda un recuerdo,
de lo que pasó en ese hotel,
sobre el cauce del Turia,
hicieron del tiempo
y de cada pelea
un suspiro.
No hay nada que pueda compararse a esa noche,
más susurros,
menos ruido,
olvidaron la ropa,
descolgaron estrellas
y perdieron el miedo,
miedo a lo que por cobardes les impidió hasta aquella noche acercarse.

Aparente desamor

Miro a su alma,
pero ésta no devuelve la mirada.

Veo indiferencia,
él sólo apariencia.

No traspasa la corteza
donde todo empieza.

Sería tan fácil,
… sólo si él me viera.

Rétame

Rétame,
a bajar de nivel el miedo,
a añadir segundos al tiempo,
a probar de tu boca ese anhelo.

Rétame,
a ganarle la partida al destino,
vamos a mantenernos en vilo.

Volvámonos adictos,
adictos a sumar puntos,
puntos suspensivos,
juntos.

Amor deshilachado

Deshilachándose lo que queda de este amor
roído por el paso del tiempo,
por esa acomodada costumbre,
defectos antes invisibles que ahora desmoronan tu mundo.

Heridas destruidas,
lazos que a plazos desplazas.

No hay vuelta atrás,
atrás tus caricias
ahora de segunda mano
ya no suenan igual.

Amor de saldo,
nostálgico,
y frágil
ahora deshilachado.

Muros imposibles

¿Los ves?

Cada vez más altos,
seguimos poniendo ladrillos,
que lejos de construir,
destruyen.

Ese muro elevándose está,
cada vez más alto
y cada vez más lejos
por sí solo se sostendrá.

Estamos a mucho más de un metro de distancia,
nos separa esa disonancia,
de tan elevada importancia.

No corras,
no saltes,
por mucho que intentes crecer,
ya no puedes alcanzarme.

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