Salto al vacío

Sigo saltando al vacío
por el vicio de tus labios.

Un martes de lluvia,
calaste cada milímetro
de la distancia que nos separaba.

Llegaste e hiciste aprecios,
complejos
que a versos
mordimos.

Pero muero conteniendo apuestas,
cuando con tenerte ganaría.

Anuncios

Mundanas volteretas

Confío en las vueltas que da mi mundo,
mundanas volteretas en las que vuelvo a comprender lo que esa piel quiere decirme,
aparezco a cuestas de mis tiempos pasados,
pasando de imaginar lo que tus credenciales imponen,
mientras redacto acertijos que espero resuelvan tus manos.

Imagino poesía en las miradas,
caos en abrazos transparentes,
leyes del tiempo borradas,
y eclipses magnéticos.
Imagino vacíos, abismos sobre los que planear futuros imposibles.

Señales

Se pierde en las señales.
Sueña con despertar para poder correr y acelerar,
para virar y girar.
Tropieza intentando fracturar los inviernos de su piel,
intentando facturar veranos.

Quiere brillar,
quiere soñar,
quiere olvidar los zapatos
y bailar descalza hasta que salga el sol.

Quiere volar,
quiere planear.
Quiere aprender y desaprender,
romper y converger.

Muerte por amor

Tus balas sabían exactamente cuál era el puto punto de impacto,
fueron directas al centro de mi corazón,
y mi razón explotó.

Muerte por amor.

Inercia

Un lunes de octubre te esperé imaginando respuestas imposibles.

Adicta a reclamar fragmentos olvidados, vivo inmersa en aquel septiembre.

Ruedo, la inercia de mi cuerpo tiende siempre a volver sobre tus sábanas.

Ruedo, conduciendo sin frenos, porque sé que dejarán de funcionar ante tu portal.

Ruedo, tropezando una y otra, y otra vez contigo.

Sin duda, sin duda sé que tú eres la piedra, pero entonces ¿cómo es que yo no la veo?

Palabra acupuntura

Eras palabra acupuntura,
cada una de las letras de tu nombre
anestesiaba mis miedos
aliviándolos con ternura.

Construiste paredes de cristal a nuestro alrededor, que a pesar de permitir a nuestros sueños conocerse, crearon barreras imposibles de traspasar.
Mojaste tanto el papel, que no quedó nada, ni siquiera restos de aquellas promesas vacías, pasajeras.
Creaste márgenes al margen de nuestras ganas, ganándole la partida al hastío, perdiendo frente al destino.
Y te dedicaste a cortar los hilos que juntos cosimos.

Estallidos de objetivos, vencidos, batidos en duelos inconscientes de mi mente contra todos los latidos de mi desahuciado corazón.
Desahuciado por la furia de tu silencio, silencio que arrasó con cada uno de los cristales que guardaba bajo las sábanas.
Zona peligrosa,
en la que mi corazón de goma,
perdido en las dunas de tus dudas,
transeúnte en continuo movimiento,
vive buscando la salida de emergencia.

Sabía que el planeta bajo sus pies daba vueltas. Contemplaba a diario cientos de hilos inútiles jugando a limitar mundos y vagaba alrededor de sueños volátiles que pretendían ordenar segundos. Se dedicaba a planear viajes inertes, rotos de interés por cada uno de sus tristes compases. Esbozaba universos complejos acomplejados por las últimas letras de cada palabra fría. Destrozaba grafitis, dibujando con tizas trazos de suturas hechas trizas. Vaciaba sorbos de vasos vacíos de besos perdidos. Contestaba cartas con restos de pasados basados en desganas. Contornos borrosos y todo era lodo, barro, charcos de credos difusos. Era la melodía tras aquella ruptura, las lágrimas de esa canción de desamor. Era la calma desarmada tras la marea, descarnada por el azar. Era el adiós que alguien quiso callar, el silencio que nadie pudo pronunciar.

Quemaste estancias de papel,
ardiste ante cualquier ceniza,
iridiscente en el viento,
buscabas sombras en la oscuridad,
pero eras espejo reflectante de las tuyas,
tormenta rota que abrasaba al tiempo.

De raíz

Hoy, siento la urgencia,
hoy, quiero parar el reloj y rebobinar,
hoy, sabiendo que vuelas a cincuenta metros de mí,
mis sentimientos piden salir del baúl,
pero los trenes que vendrán me lo impiden,
tiembla el suelo
y las ganas me matan por dentro.

La nostalgia voletea por mi mente,
eres destino en cada camino,
estás tan cerca
que aquí siento tu respiración,
¿sientes tú también la mía?

Estás en mis vértices,
juego a esquivarte,
finjo no verte,
pero duermes en mí.

Sigo buscando tu aroma entre la gente,
aquí le faltas a mi piel,
pero hoy, quiero arrancarte de raíz.

Viertes en el papel el brillo de tus ojos,
vienes viernes tras viernes a volar sobre mis cielos,
mientras yo celo preámbulos,
deambulando por el afecto de tus cuentos.

Esa galaxia particular a gritos nos reclama.

Allí, bailaremos al son de las estrellas y con fugaces miradas embargaremos al azar,
viendo cómo tras cada noche
amanecemos con una herida menos y un corazón de más.

Imbatible sonrisa

Tras esos barrotes decidiste encerrarte, dejaste de ser tú con todos, e interminablemente te convertiste en un intermitente nadie, desbordaste desvaríos en un cuaderno y caíste, escondiendo cada uno de tus latidos.

Pero el tiempo pasó, y ahora es cuando sabes que sintiéndote atrapado, la lluvia entre tus dedos se escapaba, y solamente quieres gritar cuál es el plan que estando apagado y confundido trazaste.

Vas a dedicarte a sentir, enfrascarte en cada sonrisa, no dudar, pensar, planear, actuar y fracasar. Fracasar una y otra vez para poder volver a intentarlo, sin frustración, sin miedos, con razón y corazón, sin promesas hechas sobre cristales, que terminarían hechas añicos en el espejo de las dudas. Romperás cada barrera, no levantarás ni un muro más, buscarás una salida, bailarás, pondrás en venta tus heridas, cicatrizarás al invierno, sin trucos relativizarás cada verdad, vencerás al miedo, echando raíces, pero levantando el vuelo.

Y sonreirás, porque todo, absolutamente todo comienza con una sonrisa.

M iro cada letra como una meta,
A manezco con el verso en las pestañas,
R ío bajo las tormentas,
I ntento hacerle cosquillas al miedo,
A ndo de puntillas y bailo solo las lentas.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑