Oscuridad

Oscuridad es perderme en un bar sin ti.

Oscuridad es buscarte tras la gente y no encontrarte, disfrazando tu ausencia con apuestas inseguras, juegos inestables de suturas inacabadas.

Oscuridad es dedicar cada latido a sobrevivir con la esperanza de cruzarme contigo de nuevo en algún rincón.

Oscuridad es saber que llueves al palpitar cerca de mí, pero es que lo único que quiero es mojarme.

Y sobre esa delgada cuerda floja intento hacer equilibrios con mi corazón y mi locura, pero de nada sirven, termino saltando al vacío,
sin paracaídas,
esperando que las nubes
tengan hilos encargados
de impedir mi caída,
o que sean capaces
de llevarme a ti,
quitándome la venda
que a oscuras me tenía.

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Gracias

Gracias, sí, te hablo a ti, a ti te doy las gracias.

Gracias por las lágrimas sobre las que ahora bailo,
gracias por los hasta luego que en adioses se transformaron,
gracias por las fotos que nunca hicimos, por los sueños incumplidos,
gracias por las montañas que dejamos por escalar, los ríos que no surcamos y los muros que nunca derribamos,
gracias por los vasos a medio llenar, los folios en blanco y las noches en vela, gracias por cada una de las promesas en los espejos de un hotel,
gracias por los caminos a medias, por las medias tintas y por cada medida desmedida,
gracias por los miedos que te impidieron arriesgar y por las despedidas frías a través de una pantalla,
gracias por no dar el cien por cien y por cada jugada sin corazón.

Gracias, porque de no haber sido así, la vida, ahora, me hubiera pillado en el tren equivocado.

Inflamable

Inflamable,
amor que quema,
arde y atormenta.

Si se acerca demasiado,
acelera tanto que incendia.

Y es que inflama
cada poro de su piel,
y gota a gota
se bebe su calor

Copa tras copa

“Manda el momento”, tres palabras que resonaban en mi cabeza cada vez que nuestras miradas se cruzaban. Ella tan independiente y yo tan pendiente de ella, pero lo único que pendía de un hilo eran mis miedos ante su sonrisa. Su perfume me transportaba a otra galaxia.

Azar o suerte y allí estábamos de nuevo, en el bar de siempre, ella poniendo copas y yo, copa tras copa iba perdiendo el compás de mis pensamientos. Sabía jugar cada carta, era la reina de corazones de mis instantes.

Un segundo y se iría de nuevo, dejó de sonar la música, volvía a ser el último en marcharme. Un segundo y se fijó en mí.

Todo ardió a nuestro alrededor, sentí el fuego quemar cada centímetro de mi piel, invitándome a cruzar esa barrera que nos separaba, y allí, sobre la barra del bar desarmamos cada fracción del tiempo que nos quemaba, nos venció la pasión.

Desastre

Inventa la vida que quieras vivir,
imaginación, valentía y ganas,
no necesitas más.

Besa sus pasados
y archívalos junto a los tuyos.

Revoluciona sus lunas,
apacigua desórdenes,
completa lagunas
y recorre sus lunares.

Sé su desastre,
sólo has de crear las baldosas
de vuestro propio camino.

Tic, tac

El tic tac del reloj, pesa y tensa nuestra historia. Tic tac, tic tac y hoy ya es otro año. Hemos tensado tanto la cuerda que no vamos a poder sostener nuestro peso ni un segundo más. Tic tac, desactivo mi mecanismo de defensa y activo todos mis renglones ofensa. Tic tac, tic tac y hoy, lejos de toda celebración y presa de cada minuto, decido elegir otra parada, directa al abismo que dibuja la comisura de mi risa, me propongo comenzar hoy más que nunca, un nuevo año. Tic tac.

Matices

Pierdes la risa ante gestos pasados
y ganas cordura con besos robados.

Si la melodía exhibes,
con su color te atrapa
y de nuevo percibes
matices olvidados de cada etapa.

Pintas con los dedos otro amanecer,
esperando tintar la realidad,
deseando que se marche el ayer.

Intentas reflejar la luz,
colarte por las rendijas,
vivir tras la multitud,
ser el pigmento que fijas
a la piel bajo un alud.

Déjame decirte

Déjame decirte,
que eres el huracán
que se llevó por delante todos mis miedos.

Déjame decirte,
que eres tormenta en mis noches de calma,
y la tempestad que arrasa con mis heridas de guerra.

Déjame decirte,
que eres esa tirita que cura mis cicatrices,
quien lo arregla todo
con tan sólo mirarme.

Se ruega no tocar

Se ruega no tocar.
Alma en desuso,
delicada hasta el extremo,
tímida por razones obvias.

A la espera de unas manos que encajen a la perfección,
que sean capaces de pulsar las teclas adecuadas
y conseguir así hacer sonar de nuevo,
esa casi olvidada melodía del corazón.

 


 

Tuit finalista del primer concurso de micropoesía de Mueve tu Lengua (Frida Ediciones) y Casa del Libro. #Tupoesíaenuntuit

Sin miedos

Sin miedos,
echar raíces hacía su cuerpo,
mientras el sol me observa de frente.

Sin miedos,
para que junte mis piezas de nuevo,
y les dé forma otra vez.

Sin miedos,
quiero quedarme a vivir en su alma,
saboreando atardeceres
bajo nuestra propia sombra.

Despierta

Cuando el insomnio se apodera de sus versos, desenfoca los pedazos de besos pasados, encarcelándolos.

Ajusta su objetivo, traspasa los muros. Va a por todas quedándose a vivir tras ellos. Demasiado tiempo intentado no dejarse llevar.

Despierta, observa que no hay límites en su guión. Libra batallas, aprecia el paisaje, dibuja cielos en los que poder volar.

Olvida la corriente, se sumerge en mil mares, alimentándose de la magia.

Y te dice: átate a la vida, hazte pieza a pieza.
Encaja en tu propia horma, forja tu futuro.
Eres tú,
todo se resume en ti.

Vamos a resolvernos

Se pregunta
cuántos ecos caben en tus labios,
qué desestabiliza tu risa,
cuántos nudos podrás deshacer.

Se arma de valor,
deja atrás las dudas,
sobrepasa todos sus límites de velocidad
y en busca de respuestas
va directa a ti.

Tus palabras
traspasan las fronteras de su razón.
“Ven, vamos a resolvernos”,
era lo último que esperaba de tu boca escuchar.

Ella

Baila sin tacones, a veces hasta sin música, sólo necesita esa sensación que tus dedos dejan en su piel. Ella es bonita, cuerda de remate, pero locura cuando de madrugada se dedica a escribirte. Es la encargada de calmar tu sed, cubriendo con caricias los silencios. Dirige la orquesta de tus sensaciones, es la música que escuchan tus besos. Reconocerías su piel incluso bajo capas de miedos congelados con el paso de los años. Es cada uno de los carteles que guía tus salidas de emergencia. Querrás coserle la herida, besarle la boca, liberar sus mariposas.

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