Descolgaron estrellas

Sólo le queda un recuerdo,
de lo que pasó en ese hotel,
sobre el cauce del Turia,
hicieron del tiempo
y de cada pelea
un suspiro.
No hay nada que pueda compararse a esa noche,
más susurros,
menos ruido,
olvidaron la ropa,
descolgaron estrellas
y perdieron el miedo,
miedo a lo que por cobardes les impidió hasta aquella noche acercarse.

Aparente desamor

Miro a su alma,
pero ésta no devuelve la mirada.

Veo indiferencia,
él sólo apariencia.

No traspasa la corteza
donde todo empieza.

Sería tan fácil,
… sólo si él me viera.

Rétame

Rétame,
a bajar de nivel el miedo,
a añadir segundos al tiempo,
a probar de tu boca ese anhelo.

Rétame,
a ganarle la partida al destino,
vamos a mantenernos en vilo.

Volvámonos adictos,
adictos a sumar puntos,
puntos suspensivos,
juntos.

Amor deshilachado

Deshilachándose lo que queda de este amor
roído por el paso del tiempo,
por esa acomodada costumbre,
defectos antes invisibles que ahora desmoronan tu mundo.

Heridas destruidas,
lazos que a plazos desplazas.

No hay vuelta atrás,
atrás tus caricias
ahora de segunda mano
ya no suenan igual.

Amor de saldo,
nostálgico,
y frágil
ahora deshilachado.

Muros imposibles

¿Los ves?

Cada vez más altos,
seguimos poniendo ladrillos,
que lejos de construir,
destruyen.

Ese muro elevándose está,
cada vez más alto
y cada vez más lejos
por sí solo se sostendrá.

Estamos a mucho más de un metro de distancia,
nos separa esa disonancia,
de tan elevada importancia.

No corras,
no saltes,
por mucho que intentes crecer,
ya no puedes alcanzarme.

Deseo

Deseo,

que se juegue la piel contigo,
que no haya silencios de su cielo al tuyo,
que niegue imposibles a golpe de miradas,
que te deshiele y que borre cada duda que te impedía intentarlo.

Deseo,

que te imagine en cada verso de Loreto,
que te proponga ser verdad y no ficción a medias,
que cuente tus defectos y escriba con ellos un libro sobre cómo superar pasados imperfectos.

Deseo,

que aun a riesgo de explotar, corra el riesgo de volar a tu lado,
que piense ningún beso dejar desierto,
que no cambie nada en ti, pero te revolucione por dentro.

Cicatrizando sueños

Necesitaba reflexionar,
ver la vida desde el otro lado,
sentir la magia en los zapatos.

Aprender
a dejarse llevar,
fluir y no pensar.

Necesitaba sentir,
sin censura
queriendo ser sutura
de heridas,
miedos
y preguntas sin respuesta.

Ver,
cuando las lucen se apagan,
como esos sentimientos congelados,
entran en calor,
y a su vez dejan ver
pequeños trozos de ella.

Nadar,
entre mares de calma,
navegar sin rumbo
pero mojándose
en cada paso.

Aprender,
a ser el horizonte
de sus propios peros,
el timón de sus dudas
y el bote salvavidas
de sus infinitos sueños.

Desvelando madrugadas

Eres casa,
eres todo aquello
a lo que antes renuncié.
Eres zona segura,
esa piedra
contra la que no duele tropezar,
ese avión,
que tiene como pista de aterrizaje mi nombre.

Vienes con todo,
palabras cargadas
de suturas a tiempo
y sonrisas llenas
de bailes a oscuras.

Desvías con sigilo
cualquier atisbo de pasado,
poniendo del revés
todo lo que creía conocer.

Y contra todo pronóstico
yo sólo quiero,
rimar con tu corazón,
conjugar con tus besos,
concordar con tus risas.

Creemos poesía,
desvelando madrugadas.

Rompe las cadenas

Despiértame las ganas,
dispárame besos
como balas,
a quemarropa,
mientras nuestra ropa
se amontona en la escalera.
Róbame caricias,
absortas en tu piel,
átame,
pero rompe las cadenas
que nos separan.
Apaga la luz,
enciende el fuego,
llévame a la locura,
desvélame las dudas
y hagámoslo real.

Quiero arañarte la sonrisa,
destrozarte la rutina,
escribir historias
dónde seamos protagonistas,
orquestar tu universo,
salvarte del incendio
para a tu lado quedarme,
para junto a ti exiliarme.

Me apetece (s)

Me apetece (s).

Me apetece,
tu boca en mis labios,
jugando a mantener
el equilibrio con mis dedos
y mis dedos por tu espalda,
vagando,
sin rumbo fijo.

Librando batallas
con tus manos en mi pelo,
y mi pelo en tu cara,
para no ver nada,
y a oscuras incendiarnos.

Morirnos de sed,
y bebernos a besos
y a caricias furtivas.

Temblar de calor,
y trazar un plan
para seguir
de nuevo
flotando
hacia tu boca.

Tras cada trazo
veo las cosas
de otra forma,
nuevas situaciones,
más matices.

Y qué más da
si cambia,
si me arrancan las letras
versaré cada latido
y escribiré cada sonrisa
que enmascares.

Inevitable

Inevitable,
a tu corazón
no subir el volumen.

Inevitable,
a cada una de esas ocho letras
no poner altavoces.

Inevitable,
no memorizar estribillos
en los que sólo tú eres el protagonista.

Inevitable,
y es que no puede explicarse con palabras,
ni tan siquiera con canciones.

Eres,
inevitable,
inapelable
e inefable.

Es en ese segundo
en el que tus dedos
rozan los míos
en el que aparezco en un mundo
donde se eriza mi alma,
donde toco la luna
y ahí,
es donde quiero quedarme a vivir.

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